La obra del pintor Carmelo Sobrino, “Horizonte Deportivo”, fue develada durante la gala inaugural celebrada en el Museo el 26 de octubre de 2004.

“Este mural está inspirado en las Olimpiadas y trata de captar ese espíritu del estadio, de la celebración, esa que se hace al aire libre y en la que se puede integrar el paisaje, los deportistas y el público.   Es como una historia de diferentes eventos como el del baloncelista, el pelotero, el corredor y la gente.   Esta también el símbolo de la antorcha que más bien va dirigido a afirmar la soberanía del deporte en Puerto Rico”, señalo el artista en entrevista con Jorge Rodríguez de El Vocero.

El mural está hecho en madera, en paneles de cedro pintados al óleo, y fue realizado in situ.   Tiene espejos a todo su derredor, perdiéndose el mural entre los laterales, creándose la ilusión de un infinito.   Este efecto constituye prácticamente un factor mágico porque también crea diferentes versiones del mismo mural dependiendo de la ubicación del espectador ante un horizonte imaginario.

Esta pieza es parte de su trilogía muralista que incluye “Horizonte, un encausto de 80 pies de largo y 7 de alto, instalado en el Teatro Raúl Juliá del Museo del Arte de Puerto Rico.    La segunda se titula “Constelación Mensajera”, un  mural hecho en óleo sobre madera de 17 pies por 17 pies, en el techo del Teatro Taboas de Manatí.